domingo, 15 de abril de 2012

Antecedentes históricos


La orden ministerial del 14 de junio de 1984 estableció un marco legal que modificaba el estatuto del personal auxiliar sanitario creando la modalidad de enfermera de atención primaria.

Artículo 58 bis: Las enfermeras de atención primaria prestarán con carácter regular sus servicios a la población en derecho a la asistencia sanitaria de la Seguridad Social en régimen ambulatorio y/o domiciliario, así como a toda la población en colaboración con los programas que se establezcan por otros organismos y servicios  que cumplan funciones afines de Sanidad Pública, Educación Nacional y Beneficencia o Asistencia Social. Conforme a su nivel de titulación, centrarán sus actividades en el fomento de la salud, prevención de las enfermedades y accidentes de la población a su cargo, actuando fundamentalmente en la comunidad, sin descuidar las necesidades existentes en cuanto a rehabilitación y recuperación de la salud.

Ello generó un gran debate profesional y polémicas entre colectivos ya que se promovía el cambio de rol de las enfermeras que pasaban de prestar tareas auxiliares a centrar su atención en la población.

Según una encuesta realizada por la Red Española de Atención Primaria, la consulta de enfermería se define con cuatro características:
Es realizada por un profesional enfermero.
Atiende a población sana o enferma.
Existe consulta directa (cara a cara).
Utiliza algún sistema de registro en su actividad.

La consulta de enfermería es por tanto: “una interacción profesional entre el usuario y la enfermera. La labor de la enfermera se centra en la ayuda al individuo, al grupo familiar y a la comunidad; a realizar autocuidados de salud, del nacimiento a la muerte, y mediante un proceso de interacción específico y terapéutico(Jiménez Otero, Ruiz Arias, 1986).

La primera referencia que aparece con respecto a la consulta de enfermería se haya en 1973 en el Johns Hopkins Hospital de Baltimore donde se utilizaba la Teoría del Autocuidado de Orem (TEDA) en consulta con pacientes ambulatorios. Las enfermeras especialistas llevaban dos consultas de cardiología y una de diabetes. Estas consultas funcionaban separadamente de las consultas médicas. Aunque había un mecanismo de remisión a un médico, las enfermeras especialistas controlaban sus consultas y utilizaban la TEDA en su práctica diaria. 

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